When adults don’t exercise: behavioral strategies to increase physical activity in sedentary middle-aged and older adults
Saved in:
Lachman, M.E., et al., When adults don’t exercise: behavioral strategies to increase physical activity in sedentary middle-aged and older adults. Innovation in Aging, vol. 2, n. 1, 2018, 12 p.
Ref.
548698
Location:
SIIS Archivo (R.1950)
Palabras clave:
Personas mayores, Motivación, Ejercicio físico, Programas individualizados, Efectos, Conducta, Beneficios, Promoción de la salud, Calidad de vida, Recomendaciones
Personas mayores, Motivación, Ejercicio físico, Programas individualizados, Efectos, Conducta, Beneficios, Promoción de la salud, Calidad de vida, Recomendaciones
Abstract:
La actividad física es uno de los métodos no farmacológicos, no invasivos y rentables más prometedores para la promoción de la salud; sin embargo, las estadísticas muestran que sólo un pequeño porcentaje de los adultos de mediana edad y de edad avanzada realiza la cantidad de ejercicio regular recomendada. Es menos probable que esta situación se deba a la falta de conocimiento sobre los beneficios del ejercicio que a fallos en la motivación y los mecanismos de autorregulación. Muchos tipos de programas de intervención se dirigen al ejercicio en la tercera edad, pero normalmente no consiguen un cambio de comportamiento sostenido, y ha habido muy poco aumento en la tasa de ejercicio en la población durante la última década.<br><br>El objetivo de este trabajo es considerar el uso de estrategias motivacionales y conductuales eficaces y de bajo coste para aumentar la actividad física, que podrían tener beneficios de gran alcance a nivel individual y poblacional. En él se presenta un marco multicomponente para guiar el desarrollo de intervenciones de cambio de comportamiento para aumentar y mantener la actividad física entre las personas adultas sedentarias y otros segmentos poblacionales con problemas de salud. Esto implica un enfoque personalizado para la motivación y el cambio de comportamiento, que incluye el apoyo social, el establecimiento de objetivos y el afecto positivo, junto con la reestructuración cognitiva de las actitudes negativas y autodestructivas y los conceptos erróneos. Estas estrategias pueden conducir a un aumento de la autoeficacia en el ejercicio y de las creencias de control, así como de las habilidades de autogestión, como la autorregulación y la planificación de acciones, que a su vez se espera que conduzcan a un aumento de la actividad a largo plazo. Estos cambios en la frecuencia e intensidad de la actividad pueden, en última instancia, conducir a mejoras en el bienestar físico y psicológico entre los adultos de mediana edad y mayores, incluidos los de poblaciones vulnerables. Incluso un modesto aumento de la actividad física puede tener un impacto significativo en la salud y la calidad de vida.
La actividad física es uno de los métodos no farmacológicos, no invasivos y rentables más prometedores para la promoción de la salud; sin embargo, las estadísticas muestran que sólo un pequeño porcentaje de los adultos de mediana edad y de edad avanzada realiza la cantidad de ejercicio regular recomendada. Es menos probable que esta situación se deba a la falta de conocimiento sobre los beneficios del ejercicio que a fallos en la motivación y los mecanismos de autorregulación. Muchos tipos de programas de intervención se dirigen al ejercicio en la tercera edad, pero normalmente no consiguen un cambio de comportamiento sostenido, y ha habido muy poco aumento en la tasa de ejercicio en la población durante la última década.<br><br>El objetivo de este trabajo es considerar el uso de estrategias motivacionales y conductuales eficaces y de bajo coste para aumentar la actividad física, que podrían tener beneficios de gran alcance a nivel individual y poblacional. En él se presenta un marco multicomponente para guiar el desarrollo de intervenciones de cambio de comportamiento para aumentar y mantener la actividad física entre las personas adultas sedentarias y otros segmentos poblacionales con problemas de salud. Esto implica un enfoque personalizado para la motivación y el cambio de comportamiento, que incluye el apoyo social, el establecimiento de objetivos y el afecto positivo, junto con la reestructuración cognitiva de las actitudes negativas y autodestructivas y los conceptos erróneos. Estas estrategias pueden conducir a un aumento de la autoeficacia en el ejercicio y de las creencias de control, así como de las habilidades de autogestión, como la autorregulación y la planificación de acciones, que a su vez se espera que conduzcan a un aumento de la actividad a largo plazo. Estos cambios en la frecuencia e intensidad de la actividad pueden, en última instancia, conducir a mejoras en el bienestar físico y psicológico entre los adultos de mediana edad y mayores, incluidos los de poblaciones vulnerables. Incluso un modesto aumento de la actividad física puede tener un impacto significativo en la salud y la calidad de vida.
Be the first to leave a comment!